NYFF 6

“White Material”, de Claire Denis, podría llamarse como la nueva película de Todd Solondz, “Life During Wartime”, que también está en el NYFF. “White Material”, según lo que entendí, es una libre adaptación de un libro bastante conocido en Francia. El filme transcurre en el presente durante una cruenta revuelta o guerra civil, donde están en conflicto los rebeldes y el ejército nacional. También está la tensión racial que emerge entre la mayoría negra y la minoría blanca, y el choque cultural entre Africa y Europa. No se especifica en qué país es, aunque queda claro que se trata uno africano (al menos está filmada en Camerún). La historia describe cómo se va tejiendo la violencia, cómo la simple amenaza de palabra se convierte más tarde en matar, cómo lentamente el conflicto empieza a aparecer en los más pequeños aspectos de la vida cotidiana, casi como una enfermedad que lo tiñe todo. En una buena parte del filme se mantiene el punto de vista de una mujer blanca, burguesa y terrateniente (Isabelle Hupert) -dueña de una plantación de café – que vive en una especie de negación, apegada a su propiedad, que no atina a darse cuenta que es persona non grata, y que si no sale de ahí pronto –horas- muy probablemente va a enfrentar consecuencias catastróficas. Esta descripción del conflicto, de un país dividido, opera de manera transversal, desordenadamente, con afectos y odios entre personas que comparten una misma casa o una misma localidad.

Denis debe de ser una de las cineastas narrativamente más sólidas que habitan en el cine contemporáneo. Su modo de acercarse a las escenas, su uso del tiempo, de saltar hacia atrás y hacia adelante, es sencillamente notable. Un talento nato. Pero así como en Denis este lado narrativo es apabullante, muchas veces sus filmes entran en peligrosos estados de ambiguedad generando dudas en cuanto a lo que se quería contar. Este estado de transición, de cambio, y finalmente de caos, magistralmente recreado, recibe unos cuantos valdes de agua fría debido a un puñado de contradicciones que emergen hacia el final, en el personaje de Hupert. Son acciones que desentonan mucho y que perfectamente podrían haber quedado fuera en la mesa de montaje. Creo además que la película debió de haber sido más extensa o más vasta, porque se apoya también en otros puntos de vista que están mucho menos desarrollados que el de la protagonista, me refiero a los bandos en conflicto. Con bastante acierto, la propia Denis dijo, tras el pase de película en el festival, que si pudiera le encantaría hacer 2 o 3 películas más con las vidas de los otros personajes que se esbosan en “White Material”. De todos modos debe de ser uno de los trabajos más cinemáticamente atractivos que se han dado en el NYFF.

Parte de la conferencia de Claire Denis, junto a Melissa Anderson

La vara dejada por Denis, el magnífico modo de describir una situación caótica, se va más abajo con ‘Lebanon”, un filme que recientemente fue premiado en Venecia, y que también quizo registrar algo similar. Digamos que toca el tema en otra frecuencia,

No todo es pobre en “Lebanon”. Parte con una larga y bella toma de unos girasoles, donde se siente una agradable brisa. La toma cobra sentido al final, cuando hemos pasado por varias peripecias bélicas que se suponen ocurren en ese lugar. Eso es lo mejor desarrollado del filme. La idea de la guerra o su inminencia, que transcurre cerca o en los lugares que uno considera agradables, habitables o vivibles.
Esa toma de los girasoles es importante, pero lo más relevante para el filme – y el cinesta Samuel Maoz- es evidentemente lo que ocurre en el medio. Estamos en la guerra del Líbano, de principios de la década de los ochentas, muy a la “Waltz with Bashir” (y las similitudes no se acaban ahí, porque, si no me equivoco, Maoz es un ex soldado israelita, ex combatienente de la guerra del Líbano, al igual que el director de “Waltz with Bashir”). En “Lebanon” nos encontramos el 99 porciento del filme dentro de un tanque. Todo lo que sabemos del exterior, lo conocemos a través de una mira telescópica. Este ejercicio de gimnasia estilística, genera un efecto claustrofóbico al que se le busca sopesar con una serie de subtramas y piruetas –dentro del tanque- para demostrar que el filme se puede mantener a flote. No lo había pensado, pero es prácticamente una obra de teatro, que desarrolla conceptos que en realidad uno puede concluir viendo las noticias. Los más conseguido puede ser el efecto de confusión, de ver a los soldados sin saber en que dirección van, perdidos y tratando de determinar quién es el enemigo o, al contrario, teniendo a un enemigo casi invisible, al que sólo conocen desde lejos, gracias a una serie de coordenadas y una mira telescópica. Pero situaciones como esa están mucho mejor desarrolladas en, por ejemplo, “The Hurt Locker”, una película estadounidense, que sin ser un gran filme, al menos entiende el concepto de estar en tierras hostiles y lo violenta que es la tecnología armamentista, por más que la pinten cómo no invasiva. En fin, “Lebanon” llama la atención por su ingenio en el metro cuadrado, pero no agrega mucho a lo que ya sabemos sobre los conflictos o invasiones armadas.

Por último está la película de Solondz, donde el concepto de la guerra es sumamente importante, aunque no se ve y sólo se habla de ella un par de veces. “Life During Wartime” es una libre secuela de “Happiness”, su filme de fines de los noventas. Parte igual que “Happiness”, comparte la misma estética de la crueldad y la mala leche, tiene personajes muy parecidos a los originales, pero interpretados por otros actores. Estamos una vez más ante una familia con varias hermanas, cada una extraviada, a su modo. Nuevamente Solondz abusa de las escenas de alto impacto emocional y repite su desprecio por la vida suburbana estadounidense. Uno podría decir de manera literal que todos estos personajes están en ruinas, recuperándose de un pasado doloroso. Pero al mismo tiempo Solondz va más allá y nos recuerda que esto no son los tiempos de “Happiness”, que “Happiness” ocurrió 12 años atrás, y que entremedio las cosas en el país han cambiado (los tiempos de guerra o guerras, uno podría decir). El problema es que sus personajes – que llevan una vida banal, de pasatiempos estúpidos, de superficialidades y falsas epifanías- apenas se han dado cuenta de ello.