NYFF “Boxing Gym”

Frederick Wiseman no para de producir joyas. “Boxing Gym” es la última. Sus documentales capturan la esencia y contradicciones de organizaciones, agrupaciones e instituciones. En esta nueva cinta se concentra en el microcosmos de un gimnasio para practicar boxeo, en Austin, Texas.  Un lugar que, pese a albergar un deporte violento, tiene una muy buena vibra y sorprendentemente  se trasforma en un espacio muy democrático  pues está constituído por personas de practicamente todas las etnias, géneros y clases sociales. Hay en su gran mayoría aficionados y uno que otro profesional. Pero  el alma del lugar, o aquel que permite que haya un buen espíritu, es su dueño, Richard Lord, un tipo trabajador, dedicado cien porciento y de una manera bastante artesenal a su pequeño negocio.

Como planteamiento escénico es el clásico filme de Wiseman: un seguimiento observacional de varios personajes, carente de entrevistas.  Una vez más cuenta con la colaboración de su excelente director de fotografía John Davey, quien captura la fauna pugilística haciendo lo que suelen hacer –que es entrenar y subirse al ring- pero también conversando de los más variados temas que van desde chistes, música, política y hasta filosofia. De acuerdo al propio Wiseman, él y Davey tienen un sistema de trabajo compuestos de señas y gestos que les permite ir moviéndose alrededor de sus personajes para ir registrando momentos que les resultan interesantes.

Este debe de ser uno de los filmes más físicos que recuerde de Wiseman en tiempo reciente. Todo es constante movimiento, una permenante elasticidad. Y este efecto tan propio de lo que puede ser un gimnasio va acompañado de una banda de sonido casi hipnótica, reforzadora de esa  idea, sólo constitúida por el audio que emerge constantemente de las pisadas en el cuadrilátero, de los saltos, de las cuerdas que son agitadas, del choque de los guantes. Es verdaderamente absorvente este acontecimiento que nos presenta el cineasta en torno a lo físico. Y lo es porque finalmente está hablando de un deporte que utiliza en su práctica el ejercicio de la violencia o de la fuerza. El cineasta explicó tras la proyección de su filme en el NYFF que esto en realidad no era novedad para él, porque  de su treintena de documentales varios de ellos están enfocados en distintas formas de violencia, aquella que es administrada por el Estado para castigar a los que cometen actos violentos –como ocurre en sus documentales “Juvenile Court” o “Domestic Violence”- o esa que el Estado usa para defenderse – como “Basic Training” o “Missile”.  Esta vez, en “Boxyng Gym”, según Wiseman, estaba interesado en describir un tipo de violencia mucho más controlada y que se genera en un lugar –el gimnasio- al que muchas personas consideran un hogar o un refugio.

Si ven esta peli y quedan con ganas de más, no olviden que en el MoMA puede continuar el festín, ya que la retrospectiva de Wiseman se realiza hasta diciembre.