NYFF “Tuesday After Christmas”

Había una canción media rockera que sonaba en los noventas que decía en algún momento “mi amor por vos es único, pero no es mi único amor”. Era una gran frase inserta en una canción menor que, si no me equivoco, tenía que ver con un one night stand entre un par de adolescentes. Algo así como si te he visto, no me acuerdo. “Tuesday After Christmas”, la película del rumano Radu Muntean no tiene nada que ver con aventuras sexuales de una noche y adolescentes, pero el coro de esa canción describe mucho lo que sucede en este gran filme:  un hombre que está en un proceso interno de dejar a su esposa por otra mujer de la que se ha enamorado.

Cuando leo estas últimas dos líneas pienso en la simpleza del argumento de esta película. Pero la verdad, eso es, y lo que la hace sólida como una roca no es la presencia de estúpidos giros dramáticos – propios de un thriller o un drama relamido – sino que la rigurosidad en la construcción de sus personajes y los roces inevitables que una situación como esta puede producir, desde una perspectiva realista. En esta cinta se forma un triángulo amoroso –el hombre, su esposa y su amante- que funciona gracias a un proceso único de identificación con cada uno de ellos. El otro día comentaba de la lucidez de Cristi Puiu para hablar de la justificación de los actos humanos. Creo que ese argumento es bastante utilizable acá, en cuanto a que cada uno de los personajes tiene sus razones, ninguno es superior al otro, ni es etiquetado como más bueno o más malo. Todos están a la par y, lo más importante, son mirados a la misma altura por su director.

En esta cinta no hay equívocos, ni manipulaciones, ni grandes sorpresas de fondo. Es de entrada – y de salida- sobre la infidelidad. Ya en la primera escena queda claro que  estamos presenciando la historia de un hombre de unos cuarenta y tantos años que está entusiasmado con una chica más joven que él. En la siguiente escena vemos a este mismo hombre con su esposa y su hija. Donde un guionista malo pondría el subrayado en los contrastes de la felicidad que es estar con la nueva mujer y lo sombrío que es con la otra, Muntean y sus co-escritores establecen un parámetro distinto, su protagonista sí está enamorado de la amante, pero también es consciente que aún adora los ritos en común, la intimidad que desarrolló con su esposa. También sabe que eso no puede durar mucho y que tarde o temprano tendrá que tomar una descisión. Siendo más preciso, sabe lo difícil y doloroso que es tomar una decisión.

“Tuesday After Christmas” está filmada en largas tomas. No hay planos ni contraplanos. Los encuadres son un dispositvo para que los personajes que habitan la película demuestren el estado emocional en que se encuentran. Conversando con Muntean en una entrevista que va a salir más adelante, me comentó que el filme estaba efectivamente centrado en los matices que pueden alcanzar los personajes, gracias por un lado a las altas exigencias actorales impuestas,  pero también a una especie de guión de hierro trabajado por mucho tiempo.  No me cabe la menor duda que es cirugía cinematográfica de alta pureza. Cada diálogo, cada mirada, cada tempo se va apilando, e invisiblemente alimenta un apabullante y desgarrador dilema de los afectos.