“Oki’s Movie”

Sin el apuro de tener que escribir en medio de las agitadas muestras de cine, voy a ir recordando en los dias que vienen varios filmes entrañables del New York Film Festival.  Este año aumentó su selección dándole una valiosa  sustancia y diversidad a la programación. Más calidad, más pelis, pero al mismo tiempo más necesidad de desdoblarse para no perderse nada. Esta es mi revancha desde la distancia.

Una de las películas que más disfruté fue “Oki’s Movie” de Hong Sang-soo. El hombre me tenía un poco decepcionado con sus nuevos filmes. Por mucho tiempo me pregunté en dónde estaba el autor de cintas de la complejidad, de  aquellas ecuaciones fílmico matemáticas, como “Virgin Stripped Bare By Her Bachelors” o “The Power of Kangwon Province”. En realidad, creo que después yo mismo, que siempre he admirado la libertad en el cine, recapacité cuando me di cuenta que no estaba bien exigirle más de esas fórmulas –sus propias recetas- a HSS. Que el tipo tenía derecho a hacer lo que le diera la gana. Con los fantasmas de sus primeros filmes a cuestas, de algún modo acepté esa especie de honestidad, ese mensaje franco y llano que vino después. Sin embargo ya en las últimas, últimas películas, me empezó a ocurrir que ni siquiera tenía demasiado en donde escarbar, que sólo operaba algo banal, que aguaba todo, por más que a ratos fuera gracioso. Esos filmes me generaban cero interés.  “Oki’s Movie” es un trabajo que una vez más me acerca a HSS. Se desarrolla desde un lugar muy similar en cuanto a sus temáticas – la eterna inmadurez de sus personajes masculinos en cuanto al amor- pero esta vez es un animal diferente, o quizás soy yo quien lo ve así. Tiene una aparente coraza de película enmarañada, resquebrajada, pero en realidad es un trabajo que se basa en una serie de movimientos simples.  Por sobretodo muestra a un HSS mucho más sabio, como si los años ya le permitieran hablar no sólo de jóvenes y cuarentones, sino que de hombres de más edad. El filme es, de hecho, una gran balada al amor juvenil y el amor en la adultez.

En una de esas ya estoy vacunado o no soy tan ingenuo como cuando me acerqué a HSS por primera vez, hace 10 años, donde la división de la historia en dos, el juego de los espejos narrativos me deslumbró, y sentía que entraba en un mundo por descubrir en el que no había límites. Tengo la impresión que en su nueva pelicula el cineasta hasta bromea respecto a esa técnica, la hace visible, evidente, accesible, y al mismo tiempo nos recuerda que detrás de los diferentes dispositivos cinematográficos lo que importa es finalmente llegar a ciertas verdades. Cuando hablo de los movimientos simples puedo poner como ejemplo opuesto a la última película de Jean-Luc Godard. “Filme Socialisme” –también presentado en el NYFF- es un monstruo increíble, con pasajes extremadamente transversales, un terremoto de principio a fin, una gran montaña que, como muchos otros filmes de Godard, en un momento arroja un estado de perfecta claridad. El film de HSS alcanza esa misma claridad, pero sólo con unos cuantos golpes. Son cuatro episodios muy  breves, con diferentes narraciones, donde tres personajes conforman un triángulo amoroso y de algún modo  están expuestos a pequeñas alteraciones o variaciones dramáticas (algo muy de HSS) y el transcurso del tiempo.

A lo largo de estos cortos, insertos en un repelente mundo académico –una escuela de cine- vemos distintas aristas del desarrollo de una historia sentimental entre Oki, una atractiva estudiante, y dos de sus amantes: Jingu, un joven cineasta, y el profesor Song. Los dos primeros pasajes – “A Day for Chanting” y “King of Kiss” que aparentemente están conectados a través del cine dentro del cine (habría que preguntarle a cineasta si esto es efectvamente así)- son la preparación para los dos maravillosos últimos pasajes, “After the Snowstorm” y “Oki’s Movie”. “After the Snowstorm” se enfoca en la relación alumno-mentor, cuando Oki y Yingu hablan sobre amor con el profesor Song en una sala de clase vacía, tras una tremenda tormenta invernal. La verdad es que es fenomenal como HSS revela el grado de extravío de sus protagonistas, cada uno oculto en sus roles de aprendiz y de maestro (los más jóvenes a través del idealismo y el profesor a través del desencanto). Después en “Oki’s Movie”, es el turno de la protagonista femenina, quien toma las riendas de la narración y relata un recorrido por un parque con sus dos intereses amorosos. Ella recuerda que en ese  mismo lugar, con una diferencia de dos años, tuvo una caminata muy especial con los dos hombres que amó. Primero con Song y luego con Jingu. Es pura poesía cinematográfica el modo en que HSS filma esta secuencia -uno de los más inspirados plano contraplano que he visto en años- incluso hasta cuando los personajes van al baño. Ambos hombres caminando con ella, cada uno manifestando su propia idea del cariño y en ambos casos una mujer que está profundamente atraída por cada uno de ellos.

Las cuatro minipelículas de que se compone “Oki’s Movie” –filmes que de algún modo están presentados como autosuficientes, pero que operan de manera acumulativa- arrancan con la típica música de graduación en las escuelas, como si HSS nos preguntara si alguna vez en esta vida alguien se va graduar en el terreno de los afectos. Quizás la respuesta del coreano es una evidente gran risotada.