Las mejores del 2010

Fue un año de varios filmes notables. Grandes descubrimientos y consolidaciones. Un año que partió aburrido, pero que en la segunda mitad se puso bueno.

Aquí está la lista:

“Oki’s Movie” (Hong Sang-soo). Uno de los ensayos más bellos que he visto sobre el amor en la juventud y el amor adulto. Hong es un campeón a la hora de crear esos personajes que son unas verdaderas ratas, pero entrañables.

“Aurora” (Cristi Puiu). Puiu investigó el mundo de la criminología y se lanzó por un abismo profundo. El resultado, un penetrante, fracturado y fresco retrato de la brecha o la ausencia de comunicación que existe entre los actos personales y el sistema legal.

“Tuesday, After Christmas” (Radu Muntean). Esta película es el realismo llevado a la perfección. Es tan desgarradora, que aún tengo en mi cabeza aquella escena donde el marido le dice a su esposa que se va.

“Ruhr” (James Benning). Fue lejos el filme más inquietante del año. Quedé impresionado con las posibilidades del HD cuando es adoptado por un tipo con talento como Benning. La proyeccíon de “Ruhr” en el Walter Read en Octubre pasado ya es legendaria. La toma de 90 minutos de la torre que humea es sencillamente aplastante.

“Putty Hill” (Mathew Porterfield). Baltimore, unas de las ciudades menos interesantes y olvidadas de Estados Unidos, se transforma en manos de Porterfield en pura poesía. Es un filme que retrata con un rigor impresionante  a la juventud de suburbio.

“Boxing Gym”  (Frederick Wiseman). El viejo Wiseman no hace películas malas. Es incapaz de hacerlas, aunque lo quiera. La retrospectiva en el MoMA ayudó a ver su trabajo a cabalidad y a corroborar que es uno de los grandes cienastas estadounidenses de todos los tiempos. Boxing Gym es un filme tremendamente hipnótico.

“Film Socialisme” (Jean-Luc Godard). Este otro gran viejo, lanzó al agua un yunque cinematográfico. Un monstruo inasible, pesado, hermético, donde se peinó como quizo con diversos dispositivos narrativos existentes. Un fllme en la línea de “Histoires du Cinema”, donde cada dos por tres arroja pensamientos lúcidos sobre historia, política, cine y hasta cultura pop.

“Inside Job” (Charles Ferguson). Los filmes políticos y acusatorios son más necesarios que nunca cuando nadie hace algo para encontrar a los grandes responsables de la crisis económica. Ferguson debería ser encargado de prensa de cualquier medio masivo de comunicación. El hombre debería ser el nuevo Bob Woodward.

“Meek’s Cutoff” (Kelly Reichardt). Así como Eric Rohmer entendió a cabalidad la moral de fines del siglo 18 en Europa con “The Marquise of O”, Reichardt captura de manera sublime las ideas imperantes en los colonos que se iban a asentar al Oeste de Estados Unidos a mediados del siglo 19.

“Mysteries of Lisbon” (Raúl Ruiz). Esta vorágine fílmica me hizo recordar, junto a  “Historias Extraordinarias”, que aún se puede ver cine de aventuras.  “Misterios de Lisboa” fue la película más endiabladamente entretenida del 2010.

“Morrer como um homen” (João Pedro Rodrigues).  Filmado con el corazón de un rebelde y una estilización que deja helado a cualquiera, esta cinta portuguesa se colocó de verdad en los zapatos de su protagonista, un travesti en el ocaso de su vida.

“The Four Times” (Michelangelo Frammartino). Tiene el plano secuencia más iluminado y calibrado del siglo 21. Es un celebración a los ciclos de la vida y, por supuesto, a los animales.

“Historias Extraordinarias” (Mariano Llinás).  Este filme se dio sólo dos veces en NYC, llegó tardíamente (dos años después de su estreno en Argentina) pero es tan bueno, tan maratónicamente entretenido y abarcador,  celebratorio de lo novelezco, que lo coloco en la lista de este año.

“Our Beloved Month of August”  (Miguel Gomes). La había colocado en las mejores de la década, el año pasado, pero se estrenó comercialmente este año en el Anthology Film Archives. Aún tengo en mi memoria el final, cuando la chica se despide del chico y se ríe. Y uno no sabe si se ríe de nerviosa porque se va alguien que quiere o porque se terminó su personaje en la parte de ficción. Gomes hizo una obra maestra.

“Carlos” (Olivier Assayas). Otro filme con un gran sentido del espectáculo. Un filme moderno, que quizás tiene el gran problema que Carlos en sí mismo no es tan interesante, o simplemente es un mercenario. Con el tiempo he ido pensando que en un mundo de mercenarios, Carlos se va ir a transformando en un arquetipo.

“Another Year”  (Mike Leigh). No me gustan sus métodos cinematográficos, ni que se copie a sí mismo, o que se ponga dulzón, pero a veces pareciera que Leigh tiene un don para  alcanzar ciertos lugares de la condición humana que pocos son capaces de describir. En este último filme, el dolor que arrastran ciertas personas.

“Toy Story 3″  (Lee Unkrich). Este filme es pura nostalgia, una sumatoria de momentos que celebran la infancia y  el paso a la adultez. También recuerda lo universal que es la imaginación, lo volátil de nuestra relación con las cosas físicas,  y cómo el cine  -en cuanto a tecnología -ha cambiado dramáticamente en los 15 años que han transcurrido desde que se hizo la primera peli de esta saga.

La selección viene de filmes que se dieron en cartelera o  en festivales.