“Meeks’ Cutoff”

“Meek’s Cutoff” nos trae de regreso a Kelly Reichardt, la talentosa cineasta que en el pasado dirigió filmes de alto calibre como “Old Joy” y “Wendy and Lucy”. Esta nueva película opera con la misma consistencia y sutileza a las que ya nos había acostumbrado la directora, aunque en este caso nos a lleva a terrenos históricos o de época.

“Meek’s Cutoff” describe a un grupo de colonos que a mediados del siglo XIX busca asentarse en alguna parte del oeste de los Estados Unidos.

Todos ellos han contratado los servicios de un hombre que dice conocer bien esos territorios. Sin embargo pronto el grupo se encuentra extraviado.

A eso se suma la aparición de un indio nativo americano que provoca en los colonos reacciones encontradas. Muchas ellas de temor. Aunque en algún momento aparentemente necesitan de su ayuda, especialmente para encontrar agua.

La película de Reichardt tiene una apariencia inofensiva, ausente de grandes explicaciones o catarsis. Pero detrás de cada plano, de cada mirada de sus personajes, se esconde una tormenta emocional, social y cultural del que sólo alcanzamos a ver un vago movimiento.

Una tormenta que tiene que ver por un lado con la idea de explorar, de enfrentarse a algo nuevo. Y por otro, con el miedo a eso que es extraño, que no corresponde a los estándares.

Estamos ante un filme que desde esos sectores ahonda en la duda, en los prejuicios.

En este retrato, la directora captura el choque de identidades, de razas, lo conceptos de invadir y ser invadido.

Como todo filme inteligente, las ideas no se agotan en eso y plantean un diálogo con el espectador, de hacerlo testigo para analizar ese mundo, y formarse una propia opinión.

Así como Eric Rohmer entendió a cabalidad la moral de fines del siglo XVIII en Europa con “The Marquise of O”, Reichardt captura de manera convincente las ideas imperantes entre aquellos que se iban al Oeste a probar suerte.