“El lugar más pequeño”

 

Ya en otras ocasiones he hablado de aquellos documentales que son capaces de recoger la historia reciente a través de la elocuencia del testimonio oral, de la narración contada exclusivamente por aquellos que vivieron ciertas experiencias, sin más elementos que el testimonio en sí mismo. Sin ir más lejos el Anthology Film Archives recientemente presentó “Talking Heads”, un programa que incluyó muchas películas que comparten ese espíritu – ahí estaba por ejemplo la tremenda “Fenming, a Chinese Memoir” de Wang Bing-  y que sirvió para ahondar en este absorvente género.

Hace pocos días se estrenó un documental que me recordó de esta forma de hacer cine. Uno podría decir que “El lugar más pequeño”, la cinta de Tatiana Huezo sobre los habitantes de un pueblo salvadoreño devastado por la guerra, es un filme que se une a esta lista, al menos desde el corazón. Aquí no hay cabezas parlantes en términos visuales -no se ve hablar a los protagonistas- pero sí se les puede escuchar. La cineasta grabó en solitario el audio de las entrevistas, un mecanismo que le permitió tener una mayor intimidad con los entrevistados, un registro  que no habría conseguido al tenerlos llanamente frente a una cámara durante el rodaje. De este modo sus personajes terminan dando vívidos recuerdos de los efectos de la violencia de los años ochenta en El Salvador.

El documental se arma únicamente de lo que nos dicen los habitantes de este pueblo que fue arrazado por el conflicto civil y que mucho tiempo después, cuando ya prácticamente no habían trazos de él, volvió a ser habitado. Como la propia cineasta lo indica, el relato oral  fue la columna vertebral  y lo que ella filmó de esa localidad y sus alrededores se transformó en el envoltorio. En ese lado visual Huezo construye una poética que integra a la naturaleza que jamás se detiene como un elemento esencial, permitiendo darle una mayor complejidad a la idea central escondida detrás de esta historia. Detrás del lamento, de la memoria tortuosa, está también la fuerza de voluntad, la prodigiosa necesidad de vivir que demuestran estas personas y sus descendientes. Estamos finalmente ante un filme que explora la avidez de sanar después del caos, las heridas y la muerte.

Tatiana Huezo estuvo en Toma 1 y conversamos de su película, que se presentó en el DocuWeeks del IFC Center.