NYFF Películas

De todo lo que he visto hasta ahora, las buenas sorpresas están en los siguientes filmes:

Once Upon a Time in Anatolia (Nuri Bilge Ceylan). La vuelta a punto de este gran cineasta. Regresa con un película policial en una zona rural del lado asiático de Turquía. La película desenvuelve una investigación criminal que poco a poco va adquiriendo una connotación metafísica. La primera mitad de la cinta, filmada prácticamenre de noche y en parajes desolados, es de una fuerza descomunal.

A Separation (Asghar Farhad). Con una gran humanidad y un ojo puesto en la historia hablada, en los testimonios, en esas fascinantes descripciones que solo la elocuencia oral y los gestos  pueden conseguir, se construye un sólido drama realista que tiene como telón de fondo un caso judicial y una pareja en crisis.  Una reflexión sobre la verdad.

El estudiante (Santiago Mitre). En este filme argentino la idea del aprendizaje, de adaptarse a las turbias aguas políticas, al arte de la especulación, de las lealtades y de las traiciones, se maneja con una brocha muy fina. Es una cinta con una rara crudeza.

The Turin Horse (Béla Tarr). El cinesta húngaro ha hecho un devastador retrato del ser humano en ruinas, de la miseria prolongada e irreversible. En esta película las cosas no parecen ser, sino que son, se sienten, y le duelen al alma. El viento sopla y se va la vida.  Una tremenda cinta.

Le Havre (Aki Kaurismäki). Aunque tiene una cosa nostálgica un poco relamida y dulzona que se va descubriendo bastante avanzada la historia, esta cinta posee una visceralidad cinematográfica que salta desde el primer segundo. El sentido de la economía narrativa, sumado a la emoción simple, pero entrañable, es un ecuación que Kaurismäki maneja cerca de la perfección.