“This Is Not a Film”

 

Teniendo la piel de una cinta que silenciosamente llama al desacato, “This Is Not a Film”, de Jafar Panahi, se las arregla para repasar y actualizar lo que ha sido parte del cine contemporáneo en los últimos veinte años. Es un trabajo político, un llamado a contravenir la represión o la censura, que no sólo integra sabiamente la conocida amalgama entre  ficción y no ficción, sino que navega por ese misterioso rincón que sigue siendo el concepto del autor en el cine. Debido a su abierta oposición al gobierno de su país, Panahi, uno de los más emblemáticos y díscolos miembros del nuevo cine iraní, ha sido condenado a 6 años de prisión y a no poder filmar por dos décadas, entre otras cosas. En su arresto domiciliario y con la colaboración de un conocido suyo, Mojtaba Mirtahmasb, quien en una buena parte del filme oficia de director y camarógrafo, Panahi cuenta detalles de su vida, de las limitaciones que implica  permanecer en casa y los nefastos resultados de su condena, que en la cinta aún está siendo apelada por el equipo legal del cineasta. El ejercicio, la sumatoria de declaraciones y recuerdos relatados, transcurren en un día, y podría ser a primera vista una simple observación del cineasta durante una tensa jornada en su casa, jamás una película de Panahi.  Sin embargo esta apariencia de documental da imperceptiblemente paso una narrativa que se despega del mero registro. Panahi empieza a hacer sentir su propia voz y su propio modo de ver el mundo, como ser político y finalmente como creador, como si esa presencia creativa, fuese imposible de aplastar, incluso en las peores circunstancias. Muy pronto, y con una sencillez asombrosa, la línea de quién es el ideólogo de este trabajo se empieza a desvanecer.  Panahi integra grabaciones de la vida cotidiana capturadas con su iphone y hace inteligentes asociaciones con aquellos elementos que encuentra a su alrededor.  No sólo es capaz de construir una poética del día a día que discretamente toca a la sociedad iraní, sino que también nos encontramos con un Panahi que, como se podría esperar,  no puede dejar de pensar en cine. Aunque en este caso, sea con las manos atadas, con lo mínimo, sin poder ejecutar sus ideas, tan solo explicándolas o describiendo un guión que quizás jamás filmará. Cuando recuerda algunos de los desafíos u obstáculos que ha debido enfrentar durante sus rodajes  y que él mismo admite  han esculpido parte de sus películas, da la impresión que está operado un espejo que refleja estos retos que el cineasta enfrenta en el presente. Mientras esto ocurre nos vamos enterando de lo que pasa fuera de su apartamento, la agitación en Teherán, por una que otra llamada telefónica o uno que otro sonido ambiental. “This Is Not a Film”, o esto no es un filme, es una cinta subversiva, porque de algún modo se sale con la suya al torcer la sanción impuesta, pero por sobretodo es un trabajo que, al contrario de su título, contiene varias lecciones de oro sobre el oficio cinematográfico.