La muerte del señor Lazarescu

Cristi Puiu es el futuro del cine. El futuro bueno del cine. Este rumano tiene una sensibilidad endiablada y si sigue filmando del modo que lo esta haciendo le va a partir el alma a medio mundo. Cuando sali del pase de “La muerte del señor Lazarescu” en el New York Film Festival de este año, estaba feliz por el bien de las peliculas, pero destrozado emocionalmente. Estuve asi por lo menos 3 dias. Desde el primer minuto que vi en pantalla a Lazarescu moverse de un lado a otro, con una cadencia y un silencio de pelos, sabia que iba a terminar paralizado. De hecho tenia miedo a que no fuera ser asi. Muchas peliculas despues de los primeros minutos se extravian, y las mas peligrosas son las que se pierden al final, cuando se revelan todas las intenciones, o las malas intenciones. Es extraño ver aparecer de subito a un director con tanto talento…Puiu decidio que queria contar una historia sobre el amor de la humanidad, y se metio en la vida del señor Lazarescu, un hombre de 60 años, que se siente mal cuando ya esta anocheciendo, y que termina yendose de este mundo, abandonado en una posta, 8 horas despues. Es casi irrelevante contar la historia, de hecho el final queda mas que claro en el propio titulo. Lo importante es la pasada de Lazarescu por el apartamento de sus vecinos, ambulancias y unos cuantos hospitales y centros medicos. La mirada de la soledad y el individualismo son aterradoras, una radiografia precisa a todas las pequeñas tiranias que afectan las relaciones humanas basicas. En en el film no hay buenos ni malos, cada uno hace lo que puede hacer, incluso con los mejores propositos. El punto es sencillo, jamas uno puede ser el otro. Una vez que Puiu entra a hilar fino sobre este tema, con una lucidez asombrosa, el dolor no se detiene mas. Es mas, al poco rato se pasa el umbral del dolor, y ese estado permance, como anestesia, por varias horas. Puiu siente un cariño incalculable por su protagonista y tiene un conocimiento preciso de lo que es la medicina. Es la primera vez que veo un retrato tan acertado de lo que es ser un medico y de lo que es ser un paciente. Es una verdadera masacre de cine. Al igual que Tsai Ming Liang, Hou Hsiao-hsien, Nuri Bilge Ceylan o Abbas Kiarostami, Puiu posee un punto de vista que va acompañado de una solvencia narrativa extremadamente sencilla y donde lo principal se confunde con lo anecdotico. La humanidad que respira cada cuadro de Lazarescu es envidiable, y en la mayoria de los casos una daga directa al alma. Lo notable de esta pelicula, es su capacidad de generar emociones genuinas, no obstante la practica ausencia de subjetividad. Es una mirada animal, sin comentarios, ni apendices, ni explicaciones, sin musica, ni cliches. Enhorabuena por Puiu, enhorabuena por el Cine.