Notas sobre First Look 3

 

Han sido días largos e intensos los de marzo, en parte por viajes y un montón de festivalas y muestras que llegan con la primavera acá a Nueva York. Me tocaron en BAM dos grandes retrospectivas, de Andrzej Zulawski y Terence Davis. Además empezaron los pases previos de New Directors New Films, que realiza el Film Society of Lincoln Center junto al MoMA. En medio de esto están las películas que salen cada semana que a veces absorben más de la cuenta. Pero de todo eso escribiré después porque aún tengo una deuda pendiente con First Look, la tercera y última parte. De esa serie me llamó la atención  “The Silence of Peleshian”, de Pietro Marcello, un documental italiano que a veces peca de ambiguo, aunque no por eso es menos interesante. Utiliza un montaje asociativo que nos lleva por una serie de viñetas en torno a Artavazd Peleshian, un cineasta armenio del que lamentablemente no he visto nada, pero cuya estética aparentemente inspira formalmente a Marcello, según lo que desprende de la propia cinta. Si un documental – o en este caso un ensayo cinematográfico- tiene como misión mínima informar o generar curiosidad en el tema, creo que “The Silence of Peleshian” se acerca a eso, al interés por Peleshian y su modo de ver el montaje.

Otro filme que me engatusó al principio fue “Without”, de Mark Jackson, un thriller estadounidense sobre una chica que viaja hasta una casa retirada en un bosque para cuidar a un enfermo. La película tiene un suspenso que avanza de manera notable en la medida que vemos a este personaje femenino lidiar con la soledad. Este estado es intenso mientras se mantienen ciertas incógnitas en torno a ella. Pero así como el filme se eleva gracias a esas interrogantes sin resolver, queda claro que es una situación insostenible, narrativamente hablando. Apenas conocemos de las trampas psicológicas que nos quiere vender el director, la cinta se transforma en la experiencia más banal del mundo. Podría haber sido una versión en color y un poco más convencional de “Two Years at Sea”, de Ben Rivers, pero se terminó transformando en uno de esos cientos de filmes que finalmente no creen en lo que están contando.

Si “Buenas Noches España”, la nueva película del filipino Raya Martin, hubiese tenido la duración de un cortometraje, habría sido una cinta  juguetona y afable, que incluso podría ver un par de veces más. Pero dura más de la cuenta y es tremendamente repetitiva en sus ideas. Este loop conceptual arroja una cuantas risas, aunque al rato el asunto se vuelve incómodo y obvio. Martin filmó en super 8 una serie de secuencias donde una chica conoce a un chico con el cual inicia un road trip, un viaje que los lleva a un museo en Bilbao. Este trabajo es bien godardiano, muy “Pierrot Le Fou”, muy libre y lisérgico también, con intervención en el material, características que lo colocan en un ala más avant garde. Todo eso me pareció muy bien. El problemas es que, aparte de la duración, para variar este cineasta se le ocurrió agregarle el componente o referente de historia de las Filipinas, que al igual que en “Independencia”, me resultó forzado y antojadizo. De todos modos hay que admitir que “Buenas Noches España” tiene ese elemento lúdico, como motor del filme, que consigue funcionar o divertir, incluso cuando la cinta alcanza altos niveles de ingenuidad.