Satantango y Bela Tarr

Por varios dias van a dar en el Moma una de las peliculas mas hermosas de Bela Tarr. Satantango es un film clave a la hora de registrar la debacle de los paises de Europa del Este, luego de la caida del comunismo. La pelicula ya tiene unos diez años, pero sus repercusiones recien se estan escuchando. Esta es una de las pocas veces que se da en NY –a toda pantalla grande- una copia de las epicas 7 horas y media que dura el film. Es una maratonica masacre de cine. Mas alla de la duracion, que es en si algo que llama mas la atencion que el propio titulo, lo importante de Satatango es la factura formal con que esta ejecutada , la observacion milimetrica y el uso de los tiempos. Tarr es un animal cuando se trata de jugar imperceptiblemente con el futuro y el pasado, o bien con las multiples percepciones del presente. Cuando se ve un film de Tarr, no obstante la soltura con que se cuenta la historia, uno no sabe si la escena que esta pasando ocurrio antes o despues de la escena previa, cronologicamente hablando. Aunque suena alambicado, en Tarr es casi un ejercicio de minimalismo, sin efectos invasivos.

En sus primeros films, que son los que me gustan mas, este director siempre encuentra el modo mas espontaneo para que sus personajes experimenten las simples tiranias de la vida. Simples de verdad, como decidirse si quedarse hasta mas tarde en una fiesta, o si comprar la lavadora mas barata o la mas cara. Con una naturalidad de documental, se las arregla para inmiscuirse de frenton en el dia a dia de una persona, para revelar finalmente un dramatismo existencial al que solo pocos han llegado. Es asi como en Prefab People, entrega un retrato desalmado de las relaciones conyugales. Las escenas de discusion en una pareja son solo superadas por mis propios recuerdos de las peleas de mis padres y por algunas secuencias de Una mujer bajo la influencia, de John Cassavetes. En The Outsider, la mirada esta puesta en el tedio y la falta de aspiraciones, cuando precisamente no existen o mas bien ni siquiera se necesitan. Es maravillosa la mirada de Tarr a ese mundo, al mundo real de un personaje que mas bien anda a la deriva. Los primeros films de este director tienen en comun la camara en mano, la suciedad de la puesta en escena y lo largo de las tomas.

En sus films posteriores el espiritu se mantiene, pero la presentacion formal se ha depurado hasta tal punto, que no se si uno seria capaz de reconocer de buenas a primeras que se trata del mismo director. Al final, si se trata solo de definir que es lo que quiere decir Tarr, sigue siendo el mismo. Su vision se mantiene coherente. En Satantango estan todos los elementos de su primera etapa, pero con un sentido del espectaculo, entre comillas, porque al menos en su presentacion la pelicula es una joya. Una joya de fotografia y una joya en la puesta en escena. Es como si Tarr ahora dijera: “lo que van a ver es una pelicula” y lo recordara al final. Lo que pasa adentro de ese cuadro, sigue siendo el mismo Tarr del comienzo…personajes extraviados, caminatas y conversaciones que no llegan a ningun lado, divagaciones, silencios y la observacion del entorno como un habitante mas. Las fabricas, el campo, las granjas, los animales, los autos, parecieran que estuvieran ahi no solo porque son cosas. Se encuentran a la misma altura que los humanos. Aunque bien podria ser al reves. Nada mas hermoso que la larga secuencia al comienzo del film, con las vacas entrando y saliendo de cuadro, mientras vemos un granero semi desierto. O esa interminable toma en un camino donde el viento sopla y las hojas siguen a los personajes, que no dicen nada, y solo avanzan en busca de algo que se esta desarmando frente a sus ojos.