Mutual Appreciation

Es quizas una de las peliculas mas notables del año que ya empezo, y de seguro va a estar en las listas de las mejores del 2006. Andrew Bujalski va viento en popa, con la brujula afinada y la punteria apuntando para el lugar exacto. Mutual Appreciation es un peliculon y una confirmacion que por ahora este cineasta esta en control completo de lo que esta haciendo. Al igual que en Funny Ha Ha, su primer film, aca se respira frescura a raudales y un sentido de la narrativa excepcional. En silencio y con una estetica modesta Bujalsky no hace mas que observar y mostrarnos a unos personajes no solo reales, sino que espectacularmente humanos. Verla me impresiono mucho, y con los dias me pasa que ha ido creciendo cada vez mas. Es de esas peliculas que me confunden, y luego me aclaran, que me dejan pensando y van abriendo ventanas a nuevas ideas. En Mutual Appreciation aparecen tres personajes, una pareja y un rockero. Todos viven en Williasmburg, que es junto al East Villge la zona donde viven mas jovenes en NY, y donde esta lleno de hipsters y artistas. El rockero esta en busca de un baterista, y el resto lo ayuda a que pueda salir adelante con su proyecto musical. Es una pelicula de personajes y de relaciones. De intimidad y de cinismo. O de divagaciones. Da la impresion que constantemente todos estan dando palos de ciego. Y Bujalski aporta todo el ambiente existencial preciso para que pasar de momentos de soledad a momentos de compañia – o de confusion a claridad – sea un verdadero placer. Placer en el sentido cinematografico y placer en el sentido emocional. Siempre me ha molestado mucho cuando las peliculas -las mas mediocres – utilizan como eslogan la frase de ser un film generacional, intentando convencer a un grupo -a los mas jovenes en general- para que se sientan identificados. Es un adjetivo muy manoseado y absolutamente desvirtuado. Pero pensando en el sentido original de ese termino, y lo que en algun momento significo, Mutual Appreciation es un fillm que realmente refleja con precision la vida de muchas personas que viven en esta ciudad o en cualquier parte donde la globalizacion es un hecho. Por supuesto, Bujalski -como todo gran cineasta- no pierde tiempo en adjetivos y solo se explica a traves de su pelicula.

Su puesta en escena es asombrosamente cotidiana y da espacio para que la intimidad, los errores, y las verguenzas se vayan dando de manera espontanea. Para que los chistes y la crueldad, o para que la comunicacion y la incomunicacion ocupen el mismo lugar. No se me borran los momentos donde uno de los protagonistas – un veinteañero- se toma una cerveza y resuelve el mundo con una moral absolutamente contemporanea, egoista, ambiciosa, a ratos lucida, pero sin un peso y viviendo de plata prestada o de las tarjetas de credito de los padres. Y a pesar de lo poco empatico que puede ser, en la pelicula las cosas avanzan de un modo que permiten al mismo tiempo conectarse con los personajes y entender sus dolores y frustraciones. Un efecto similar al que ocurre en el gran film de Jean Eustache , La Madre y la Puta, donde el personaje de Leaud revela todo su angst y sus ideas –grandes ideas sobre el amor y la masculinidad- no obstante es un truhan durante buena parte de la historia. Es en esa zona gris donde Bujalski se explaya y saca todas sus armas, con una soltura que permite entender cosas que a simple vista no se ven, o mas bien se suelen olvidar. Entre hacer una pelicula del monton y hacer un trabajo excepcional hay una delgada e imperceptible linea. Y con films como este se hace demasiado evidente que los que pertenecen a la categoria de excepcional, son un derroche de talento o al menos un honesto ejercicio de rigurosidad y convicciones.