Everyone Else

Fue uno de los mejores filmes estrenados en festivales el año pasado. Ahora está en el IFC Center.

Esto fue lo que escribí al respecto, en el New York Film Festival 2009.

“Esta cinta alemana, como algo insinué en el post anterior, es una radiografía a una pareja, o siendo más preciso, a cómo se comunica una pareja, a los lenguajes que se desarrollan al interior de ella. También a los malos entendidos, a la crueldad invisible que bañan sus relaciones en el día a día. Se trata de las vacaciones de verano de dos jóvenes, burgueses, treinteañeros, sin hijos, que llevan un tiempo juntos. Ambos comparten cosas en común, pero también muchas otras que potencialmente los pueden separar. El es medio neurótico, ella más relajada. Ella adora a su novio, pero tiene que lidear con su insoportable ego, constantemente disfrazado de fragilidad e inseguridad. El está atraído por ella, pero aparentemente no está tan seguro de dejarse llevar por su modo de divertirse y ver la vida, por su espíritu más libre. Es un tira y afloja, agotador, que tiene sus momentos más complejos, cuando la pareja sociabiliza, cuando tiene que estar frente a terceros. Es una especie de relación donde abunda la pasivo-agresividad, el error y el perdón.

Lo más devastador es percatarse que se trata de una relación que probablemente no está en crisis, sino que recién está en el preámbulo del conocimiento, de la exploración. O, en el otro extremo, percatarse que existe la semilla del final, del conflicto inminente, de la separación, pero con unos personajes que no advierten eso y planeen estar juntos por mucho más tiempo. Sin duda alguna, hay una lucidez y un oído de la cineasta Maren Ade para reproducir este tipo de situaciones, para observar cómo se van resquebrajando los afectos. Movimientos que son casi intangibles, pero igual de dañinos que el peor de los golpes. “Everyone Else” no es una película perfecta. Creo que a veces puede llegar a abusar de cierta crueldad innecesaria, ciertos arrebatos excesivos en algunos comportamientos psicológicos, pero es imposible no admitir que hay un mirada minuciosa que desborda curiosidad y disciplina, y que permite secuencias de una profunda intimidad, que raramente ocupan un espacio en la pantalla grande.”