Verano que se termina

Estaba viendo el listado de los filmes que se dan en el festival de cine de Nueva York (NYFF) y, como era de esperarse, hay muchas películas de Cannes, algunas de las que ya escribí y otras que habrá que mencionar en unos días más. También hay otras de Berlín y Venecia. Tengo muchas ganas de ver “White Material”, la nueva de Claire Denis. Su trabajo anterior, “35 Shots of Rum” tenía instantes que me gustaron muchísimo y coincidentemente llega al Film Forum en un par de semanas.

Me llama mucho la atención también en la programación del NYFF la serie Views from the Avant-Garde, que incluye varios filmes experimentales, algunos de los cuales aparecen en la lista de Wavelengths, la ya tradicional selección de avant garde que hace Toronto.

Hace bien que llegue Septiembre, porque empiezan los mejores estrenos. Aunque este verano no estuvo excento de películas que tenían el corazón bien puesto, como “Beeswax”, “Still Walking” , “El silencio de Lorna” (no todo en esta de los Dardenne me pareció fascinante, especialemente el modo en que evoluciona la propia Lorna, pero es imposible no quedar impresionado con unos cuantos pasajes de esa peli), Cloud 9 (me pasó algo similar a Lorna) o la restrospectiva de Eduardo Coutinho.

Los placeres cinematográficos más intensos, sin embargo, llegaron en agosto a través de la revisión de unas cuantas películas que ya tienen sus años. Una fue “El cielo gira”, de Mercedes Alvarez, un documental sobre la desaparición de un pueblo en España, que tiene una rigurosidad envidiable, y que está al mismo tiempo construído con un tono personal muy sobrecogedor. El otro, es “I Can No Longer Hear the Guitar”, de Philippe Garrel, que finalmente tiene una buena edición en DVD. La prosa de Garrel es tan elíptica, es tan exigente en cuanto al modo de entregar la información, que produce una sensación o un estado que me recuerda a veces cómo opera la memoria. Cada secuencia en esta película es un bloque que aparentemente es sólo un resabio o un esboso de algo más que sucedió y que no vemos. La experiencia inicial es desorientadora, porque en realidad no conocemos su lógica. Cuestan varias de esas secuencias para dejarse llevar por su estructura y a fin de cuentas, por la historia, una especie de amor fou repleto de momentos de intimidad.

En mi búsqueda de algunas películas españolas – donde me encontré por ejemplo con “El cielo gira”- apareció “Los desafíos”, un filme constituído por tres cortos de diferentes directores, cada uno con la presencia de tópicos comunes, como la sensualidad, la violencia y una referencia a la cultura estadounidense. La peli no es muy buena. Lo único anecdótico es que uno de los directores es Víctor Erice, quizás recién comenzando. Su corto, que podríamos decir tiene algo de misterio y de voyerismo, no creo que represente mucho todo lo que vino después en su notable carrera. En esta misma búsqueda me encontré con unas entrevistas de Erice sobre cómo hizo “El sol del membrillo”. El hombre hace unas reflexiones lucidísimas sobre el cine, especialmente cuando ahonda en la tendendia de una buena parte del cine contemporáneo de alimentarse en base a otras películas, en vez de la observación de la realidad.

Entre las nuevas sorpresas que he encontrado recientemente es la aparición de un volúmen con más de veinte DVDs de Manuel de Oliveira. Toda una rareza, al menos en Estados Unidos. Hay mucho ahí donde revisar. Su nuevo filme “Eccentricities of a Blond Hair Girl”, está en la selección del NYFF. El año pasado anduvo por Brooklyn, sino me equivoco, cuando se le hacía una restrospectiva en BAM y se veía campeón de campeones, rozando los 100 años.

Con otro cineasta que la pasé bien en estos días –y que ahora tendría 109 años- es Luis Buñuel. Nunca había visto “El”, un filme del período mexicano, que es una especie de radiografía a un hombre extremadamente paranóico y celoso, pero desde el punto de vista de cómo es percibido por la sociedad. Lo cómico es que este protagonista siempre está en situaciones ante sus pares – casi todos tipos acaudalados o poderosos – donde aparece como un hombre normal, inofensivo, juicioso, justo y bondadoso. Es un filme que tiene unos cuantos pasajes que irradian mucho humor y las típicas dosis de irreverencia que son parte de varios de sus trabajos.